

El vino dulce moscatel de Málaga es una auténtica joya andaluza que captura el sol y la historia de nuestra tierra. Perfecto para visitantes que buscan algo más que una tapa: una experiencia sensorial única.
Origen y tradición. El moscatel de Málaga tiene raíces milenarias, desde la época fenicia, pero su esplendor llegó con los árabes que perfeccionaron el «asoleo»: uvas Moscatel de Alejandría extendidas al sol en la Axarquía para concentrar azúcares naturales. Hoy, bajo la DO Málaga y Sierras de Málaga, se produce en viñedos de montaña cerca del centro, como en las bodegas de la capital o Cómpeta.
Cómo se elabora. No es un vino fortificado común: las uvas se asolean 7-15 días, se prensan y fermentan brevemente, quedando dulce por detención natural (sin alcohol añadido). Resultado: un néctar dorado, entre 15-20% alcohol, con aromas a azahar, miel, cítricos y pasas. Las versiones «seco» envejecen en roble, ganando complejidad tostada.
Perfil de sabor. Fresco y untuoso en boca, con acidez equilibrada que evita empalagos. Los jóvenes son florales y afrutados; los añejos, intensos con notas de higo y caramelo. Sirve a 6-8°C en copa blanca para apreciar su brillo.
En nuestro bar céntrico, catas guiadas los viernes resaltan estas combinaciones, a pasos de la Catedral.



